La distribución de energía eléctrica en las ciudades depende de la infraestructura del sistema compuesta por cables, conductores, transformadores, postes, entre otros.
Los cables y conductores una vez retirados de la red pasan por un proceso de logística reversa y valorización de metales que responden a características de circularidad. Sin embargo, se necesita mejorar el monitoreo y trazabilidad de los materiales en todo el ciclo de vida, permitiendo un mayor aprovechamiento de los recursos que circulan en el sistema.







